
No tiene el Pulitzer ni el IMPAC y es poco probable que algún día le den un Nobel. A pesar de todo ello, Gore Vidal es una de las figuras literarias más interesantes del último siglo. Y lo es sobretodo por sus mordaces, hirientes y lúcidos ensayos, pero también por su inabarcable obra de ficción. Sus "ficticias" biografías, sus avanzadas novelas de índole gay, o su retrato de la construcción del imperio norteaméricano son a mi parecer imprescindibles. Pero centrémonos en su labor teatral. En 1960, algo aturdido por el paternalismo de Eisenhower y expectante ante la vuelta demócrata al poder, escribió una obra fundamental que no ha perdido vigencia alguna. Quién sabe si gracias a sus lazos familiares con Jackie, Vidal demostró tener un cococimiento absoluto de los tejemanejes y corruptelas que se producián entre bastidores de las convenciones demócratas. Una obra llevada al cine cuatro años después por Franklin J. Schaffner con Henry Fonda en el papel de William Russell. Dificil de conseguir, pues no se encuentra en editada en DVD.
En cualquier caso una interesante lectura para acompañar los primeros días de la campaña.
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